Tan básico como la madera de pino

Conocí a Javier en una época un poco de transición para los dos. Era 2008 y ambos estábamos inmersos en proyectos un tanto “abstractos”, probando cosas nuevas. Compartíamos una mesa de trabajo enorme en forma de hoja en un espacio coworking en el centro de Madrid. Y eso también nos hizo compartir muchas conversaciones, inquietudes sobre el futuro –comienzo de la crisis de por medio- y, en los ultimos días juntos, pude también disfrutar de su alegría cuando el mismísimo periódico El País le contactó para publicar sobre su proyecto “Cásate conmigo”.

El caso es que desde entonces ha llovido mucho, pero las redes sociales tienen esa ventaja de que con ellas no pierdes el contacto con gente a la que hace mil que no ves, y puedes enterarte de sus éxitos a kilometros de distancia.

Así es como he ido sabiendo que aquel reportaje de El País fue el comienzo de muchos nuevos proyectos, muchos con premios, que le han decidido por fin a montarse el chiringuito de arquitecto por su cuenta. ¡Y se queja de que tiene mucho trabajo!

Uno de sus proyectos que más me gusta es la serie de mobiliario Basics, inspirada en los objetos de montaje y desmontaje y en la perforación como única transformación de los materiales. Me lo explicó tan bien hace unos días que he preferido que lo que cuente él mismo:

“La línea parte de Abril, una instalación que realicé el año pasado en una cafetería en Logroño. Allí es cuando utilicé por primera vez la perforación de la madera como recurso para introducir plantas, colgar cerámica, etc. Desde entonces y con un concurso de diseño de mesas por medio, pensé que podía extrapolar ese recurso a otras piezas y, aunque en su momento no llegué a realizarlo, quedó pendiente de llevarlo a la realidad.

Estas navidades me puse a ello. Realicé el prototipo (Basics #1 y #2) y a partir de ahí, sin esperarlo, me escribieron blogs y revistas interesados en publicar y otras en adquirir o saber dónde se podían comprar. Me planteé hacer una pequeña producción para que el coste fuera menor y poder probar en tiendas online, pero me comenzaron a surgir trabajos que me reclamaban dedicación y pensé que no era el momento de invertir.

En ese momento se cruzó el concurso de Muebles de Patio de Libros Mutantes en La Casa Encendida, una feria de fanzines internacional. Financiaban la producción y para mi era una excusa para seguir evolucionando la serie y plantear Basics #3, un híbrido entre mesa y biombo que resultó ser el ganador y ahora está en fase de producción. Se instalarán seis piezas en el patio del 25 al 27 de abril y ahora me han pedido también que realice columpios del tipo Basics #1 para la segunda planta... ¡Así que el proyecto crece!”.

Me encanta la simplicidad de cada uno de los diseños, la mezcla de materiales naturales y rústicos –madera de pino y soga- apenas tratados que, en su conjunto, consiguen sin embargo una apariencia absolutamente urbana y contemporánea. Me gusta esa pretendida sencillez geométrica, esa simetría calmada. No imagino mejor cabecero que ese precioso columpio/retablo bajo el que descansar al volver de la lucha diaria. Pura paz.




Fotos: Laura Peña

Fregar a mano


Entiéndanme. No seré yo quien quite méritos a la lavadora y el lavavajillas en esto de facilitarnos la vida. Pero es que viendo la foto del fregadero de Annacate –un delicioso blog sobre la vida slow de una familia sueca-, a cualquiera le dan ganas de ponerse en faena y dejar la vajilla de la abuela como una patena.

Si es que, al final, no se trata de invertir burradas en decorar la casa, sino en hacerla hogar con pequeños toques bonitos que nos alegren el día y nos despierten del letargo en el que nos sume muchas veces la rutina, ese letargo en el que, literal, no vemos más allá de nuestras narices –bueno, y de nuestra pantalla de iPhone-. Una luz cálida que entra por la ventana, una madera vieja a nuestros pies, la forma tan delicada de ir curvándose el tulipán… La vida es poco más que eso.

Y en esa misma línea va el buscar la belleza o la estética –no sé muy bien cómo decirlo- en las cosas más insignificantes del día a día, como en la esponja y el jabón con el que lavaremos los cacharros. Los cepillos podrían ser de Dille & Kamille, una deliciosa marca de hogar holandesa, en la que predomina la madera, el cristal transparente y los tejidos de lino. Todo allí, incluso los artículos de limpieza, respiran esa preciosa sencillez slow. Sin duda, mi tienda favorita en Bruselas.

El jabón para vajilla es de una firma sueca, L:a Bruket, que se dedica a elaborar jabones y aceites corporales, cremas faciales y algún producto de limpieza de hogar de forma artesanal y con ingredientes orgánicos. Zanahoria y bergamota, cilantro y pimienta negra, limón y romero, pepino y menta… Un deleite para el olfato.


¿Quizá sea too much? Quizá.  Puede que el momento decorativo se me haya ido de las manos –aunque negaré haber dicho esto delante de la otra M-. Pero, cuanto más miro la foto de Annacate, más me reafirmo en que ver ese fregadero in situ seguro que alegra las mañanas.

Al final, la vida ya trae muchas mierdas sin quererlo. Así que, si está en mi mano, prefiero que en mi casa los estropajos sean también de los bonitos y huelan a flores.

Fotos: Another side of this life // L:a Bruket