De servilletas de tela y hacerse mayor


Retomo el blog con una reivindicación: quiero que vuelvan los ajuares. Sí, esas colecciones de vajillas, cuberterías, ropa de cama y manteles que las familias iban guardando poquito a poquito para convertirse más tarde en el regalo de bodas.

Siempre me ha encantado rebuscar entre las cosas viejas de mi madre y mis abuelas, es como saber un poco más de la historia familiar, de lo que eran en otros tiempos en los que yo ni siquiera existía. Y si antes era en la ropa, ahora cada vez más rebusco entre las cosas de hogar. Me gusta pasar la mano suavemente por las sábanas de lino o de ese algodón almidonado antiguo, detenerme en los bordados de los manteles de hilo y celebrar cada día comiendo con servilletas de tela bordadas y la vajilla de Santa Clara. Es curioso como esas cosas hace muy poco tiempo me pasaban totalmente inadvertidas cuando ahora me parecen auténticos tesoros. Mi madre dice que es porque me he hecho mayor. Una señora de costumbres antiguas.

imagen vía etsy


Mi madre y mi abuela, las mujeres más generosas que conozco, se preparan cada año para el espolio estival. Es entonces el único momento en que hacemos el viaje desde Bruselas a casa de mis padres en coche, lo que para mí significa vía libre de peso y trastos. Y ahí están ellas, consintiendo con una sonrisa que me lleve de su hogar para que yo llene el mío. El año pasado fue la vajilla del ajuar de la boda de mi abuela y su lámpara de lágrimas del salón. Esta vez ha sido una mantelería y una pequeña licorera también de su boda. Por supuesto, no me importa si algún plato tiene un desconche o el mantel una mancha que ya nunca se fue, eso es parte de la historia.

Ahora está fatal eso de tener apego a lo material pero, qué queréis que os diga, a mí todo me sienta mejor cuando lo como con los cubiertos de plata heredada.

imágenes via pinterest aquí y aquí

2 comentarios:

  1. Secundo la moción, las vajillas, abrir un mantel, las servilletas, rituales que se han perdido...

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  2. Verdad Laura? Al final, castigamos la rutina con menaje de plástico rancio esperando para sacar los tesoros en días de celebraciones que nunca llegan...

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