Señoras que no se manchan las manos


Siempre me han fascinado esas mujeres que parecen tener la elegancia, el estilo o como lo queráis llamar como parte de su ADN. Nunca tienen malos días estilísticos, no se levantan con pelos de haberse peleado con la almohada, lucen naturales, como si se hubieran arreglado en dos minutos, pero a la vez espléndidas todo el día y siempre huelen bien, el perfume parece durarles más que al resto de los humanos. En el mundo fashion y alrededores tenemos a algunos ejemplos, aunque reconozco que les quito algo de mérito. Al fin y al cabo, ellas se saben los trucos.

Las que de verdad admiro son aquellas con las que convives, ajenas a todo este tinglado de las tendencias. Aquellas que lo bordan sin saberlo, que sin interesarle lo más mínimo son portadoras de ese je ne sais quoi.

Me encontré por casualidad con la foto de Vera Scarth-Johnson (1912-1999) en un precioso libro que recomiendo, RHS Botany for Gardeners. Me maravilló su porte aristocrático, la seguridad de sus gestos y su estilismo exquisito. Me la imaginé como la mano derecha de Diana Vreeland o sentada en alguno de los muchos front rows que se van a suceder este mes.

imagen vía RHS Botany for Gardeners


Pero nada tuvo que ver ella con estas banalidades. De origen británico, terminó el colegio en París, pero poco le interesó de esta ciudad aparte de los jardines. Vera Scarth-Johnson es, en realidad, una reconocida botánica e ilustradora muy querida en Australia por su labor por conservar el hábitat y la vegetación del Endeavour River Valley.

¿Creíais que lucía esa pamela porque era tendencia? Posiblemente estaba en el huerto, transplantando una orquídea de Cooktown y utilizó el sombrero para protegerse del sol. ¿Amigos cool? Pocos podrán presumir de haber viajado por el continente con la tribu aborigen de los Guugu-Yimithir. ¿Empresaria y multitalented (como se hacen llamar algunas ahora…)? Fue una de las primeras mujeres en conseguir un permiso para plantar azúcar, sus 160 ilustraciones de plantas australianas conforman una colección botánica de valor incalculable, con su activismo consiguió que se creara el parque nacional de Endeavour River y cuenta con una reserva con su nombre y una medalla al honor por su contribución al país.

2 comentarios:

  1. Probablemente la pamela se la puso porque se la ponía todos los días para trabajar su huerto, y lo más probable también es que no fuera consciente de esa aureola cool que desprendía. Preciosa foto.

    (Y enhorabuena por tu blog, te he conocido a través del post de Gratis Total y ya me he leído unas cuantas entradas tuyas, me encantan!)

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  2. Exacto Marta! Echo tanto de menos esa espontaneidad en los street style...
    Por cierto, muchas gracias por tus palabras! Aparecer en el blog de Raquel es todo un subidón. Lo mío es un pequeño proyectito personal que me añade aire fresco a la rutina pero que no actualizo todo lo que me gustaría... Aunque los comentarios siempre dan ánimos para seguir!! gracias!!

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