Si me mudara hoy

El baño-jungla de Anna Potter en  Design Sponge 
Varios de mis amigos se acaban de cambiar de casa y algunos me han pedido consejo sobre qué comprar, cómo decorarla. Yo no soy para nada una experta, imagino que se fían de mi criterio. Así que se me ocurrió hacer un post con todas esas cosas en las que me gustaría invertir si tuviera que empezar de nuevo.

La premisa básica es no comprar por comprar. Parece una perogrullada, pero no lo es. Sí, una cama es algo urgente, pero quizá puedes ver la tele en el somier que compres antes de hacerte con un sofá insulso o utilizar una caja de la mudanza como mesa de centro. El objetivo es que, dentro de seis meses, no te estés preguntando porqué cargaste con aquel mamotreto que odias por muy práctico que sea. Yo soy cero práctica, lo reconozco.

Y con esto bien clarito, aquí va la lista de la compra de mi hipotética nueva casa:

Imagen vía Fastighetsbyran
-Algo de color. Estoy ya saturada de tanta casa nórdica y tan blanca que parece que no vive nadie. Últimamente lo veo todo en amarillo, uno oscuro y enérgico, casi mostaza, del que elegiría el sofá del salón o –una idea loca que me ronda desde primavera- pintaría las tuberías a la vista del cuarto de baño. Otra opción que me encanta es dividir la pared en dos colores, aunque aquí dependemos mucho de la manga ancha que nos dé el casero.

-Unas sillas Cesca de Marcel Breuer para el comedor, preferiblemente sin brazos y el borde pintado de negro. Su forma en S me parece sumamente distinguida, pero a la vez es discreta y humilde, en la que no da miedo sentarse porque la vayas a manchar o a romper, y de la que nunca te vas a cansar.

-Unas baldas o unas estanterías colgadas tipo String –aunque no necesariamente esa-. Son una solución ideal para casas pequeñas porque no dan sensación de quitar demasiado espacio y en ellas puedes colocar desde las tazas del desayuno a la vista, tus libros favoritos o esos pequeños tesoros que todos guardamos.

En esto de acumular tesoros, el diseñador John Derian es todo un experto. Via The Selvy
-Y de eso va mi siguiente punto y casi el más importante, de tesoros inservibles sin los que no podemos vivir. De aquel fósil que recogiste de niño, de esas flores que secaste y sólo tú sabes porqué, del pájaro de porcelana que tu novio rescató para ti en un brocante, de aquella polaroid en la que duermes en brazos de tu padre. ¿Quién dijo que eran criaderos de polvo? Honremos a nuestra propia historia y llenemos cada rincón de casa de esos momentos en los que hemos sido felices.




-Artesanía, productos fabricados por las manos imperfectas de alguien de principio a fin. Imposible de encontrar dos iguales, con su pequeña historia detrás, un lujo con el que celebrar la rutina. Me quedo con la delicada cerámica de la portuguesa Margarida Fernandes o los tapices de macramé para la pared de Ran Ran Design.

-Y mucho verde. Plantas por todos lados, desde la cocina al baño, pasando por el salón y todas las habitaciones. Grandes, pequeñas, locas y desbaratadas. Las plantas dan mucha más calidez a una casa que ninguna manta por primorosa que sea. Hacedme caso. Luego vendrá el problema de a quién pedirle que nos riegue el vergel en agosto, pero bueno, nadie dijo que esto de la decoración fuera fácil.

Las sillas Cesca en casa de Annett Kuhlmann, en Freude von Freunden


La String, vía Interior Junkie
Izda., la anterior casa de Aurelie Lecuyer. Dcha., imagen vía Sugar and Charm.
La maravillosa cerámica de Margarida Fernandes

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